Vitaminas que se deben tomar en esta época de cambios de clima

“Febrero loco y marzo otro poco” ¿Te suena familiar ese refrán? En dicho refrán menciona los cambios de temperatura. De manera brusca se presentan días con bajas temperaturas u otros con altas temperaturas y hasta lluvia encontramos en estos meses. Por lo tanto, dichos cambios de clima pueden tomarnos desprevenidos y, si a esto agregamos una dieta mal balanceada, nuestro sistema inmunológico se debilita. Así es como estamos expuestos a enfermedad tanto de origen viral como bacteriano, y otros organismos patógenos.

Pero ¿cómo una dieta mal balanceada puede afectar nuestro organismo? La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, refiere que ciertas alteraciones, tales como herpes labial, caída del cabello, dificultades en la cicatrización o dolores musculares sin causa aparente pueden ser consecuencia de una inmunodepresión de bajo grado. El estrés prolongado, dietas inadecuadas o descansos insuficientes también pueden ser posibles causas del debilitamiento del sistema inmunológico.  

Ante los cambios climáticos, solo podemos apostar a que elegimos la vestimenta adecuada, pero con respecto a la nutrición, si tenemos oportunidad. A continuación, te expondré algunas vitaminas y minerales que se relacionan con las defensas de nuestro sistema inmunológico.

·         Vitamina C. Es un antioxidante que puede ayudar a proteger tu cuerpo contra radicales libres. Ayuda a la formación de colágeno, el cual es una proteína que se relaciona con el mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones. Además de intervenir en la formación de otras proteínas que se encargan de encarar a los virus, impidiendo así la proliferación de estos en nuestro sistema. Los alimentos que contienen vitamina C son de una extensa variedad de frutas (guayaba, mango, piña, cítricos, fresas, melón) y verduras (pimientos, tomate, hortalizas en general)[1].

·         Vitamina E. Su utilidad radica en aumentar la respuesta de nuestro sistema inmunológico, haciendo más eficiente la acción de este ante organismos dañinos. Los alimentos que contienen vitamina E, son del grupo de los cereales integrales (pan, arroz y pastas) además de aceites comestibles (soja, trigo, oliva), además de vegetales de hojas verdes y frutos secos[2].

·         Vitamina A. Apoya en la inmunidad de las mucosas, como las del sistema digestivo, específicamente en nuestro intestino, las cuales son una barrera natural contra las infecciones. Los alimentos que contienen vitamina A, son en su mayoría de origen animal (hígado, huevo) lácteos y sus derivados (mantequilla)[3].  

·         Complejo B. La deficiencia de las vitaminas de este grupo, se relacionan en múltiples alteraciones tanto del sistema nervioso como del tubo neural (espina bífida). Además de que a falta de vitaminas del complejo B, se encuentran deficiencias de anticuerpos (sustancias que combaten virus o bacterias que afectan el organismo). Los alimentos que contienen vitaminas del complejo B, son de origen animal como cereales integrales, frutas, verduras, lácteos y frutos secos, entre otros[4].

·         Hierro. La deficiencia de este mineral es más común en mujeres de edad fértil y en embarazadas. La falta de hierro, disminuye la duplicación celular (mitosis) además del crecimiento de estas, lo cual afecta directamente al sistema inmunológico. Los alimentos que contienen hierro son en su mayoría de origen animal y en menor medida los lácteos[5].

·         Zinc. La carencia de este mineral es más común en niños, mujeres embarazadas, madres lactando y ancianos. Las deficiencias de este alteran la respuesta inmunológica. Los alimentos que contienen zinc son los mariscos, leguminosas, cereales, pescados, lácteos y huevos[6].

·         Selenio. El déficit de selenio afecta a la inmunidad, disminuyendo la actividad bactericida (que elimina bacterias) y la respuesta de los anticuerpos (sustancias de la sangre que combaten infecciones). Los alimentos que contienen selenio son de origen animal principalmente aquellos marinos, cereales, frutas y verduras[7].

Siguiendo las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Un control en los hábitos y condiciones higiénico-sanitarias (dieta equilibrada y suficiente ejercicio físico, descanso, control del estrés, vitaminas y minerales en tu dieta) puede ayudarnos a reforzar el sistema inmunológico. Y así, estar protegidos en cualquier temporada del año.

Por Dr. Alberto Molás / Herbalife Nutrition México